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Una
Crítica Islámica de la Economía
'Umar
Ibrahim Vadillo
APENDICE
B: ¿COMO
FUNCIONA UN BANCO?
Para
poder contestar a esta pregunta tenemos primero que entender en qué
consiste el balance de un banco. Cada vez que un banco hace un préstamo
crea un depósito. Por ejemplo, si el Sr. Pérez necesita
un préstamo para hacer una compra, el banco incrementa el depósito
del Sr. Pérez en la misma cantidad del cheque que el banco
le da para realizar la compra. Los depósitos son el pasivo
del banco. Los poseedores de ellos tienen licencia para retirar estos
depósitos, y están previamente relacionados al pago
de un activo al banco, como resultado del cual los depósitos
aparecen. Así, cuando un trabajador deposita su salario, el
banco incrementa su activo con este dinero y aumenta igualmente su
pasivo con un depósito (números) a la cuenta del cliente.
Este es el balance básico del banco fundamentado en la igualdad
del pasivo y del activo:
ACTIVO
igual a PASIVO
Efectivo
Depósitos bancarios
en
caja cuentas corrientes
en
el Banco de España. Depósitos a plazo fijo
Dinero
pagadero a petición y cono plazo.
Efectos
o letras.
Inversiones
o fondos públicos (papel del estado que son títulos
de crédito de primera clase).
Avances
(anticipos y préstamos).
En
el activo, el banco tiene dinero efectivo en reserva, una parte en
forma de billetes y monedas en la caja y otra obligatoriamente en
el Banco de España. Todos los bancos comerciales están
obligados a tener depósitos de reserva en el Banco de España,
que hace las veces de banquero de los bancos. El dinero pagadero a
petición y corto plazo consiste en cortos préstamos
en el mercado interbancario, que los bancos e instituciones financieras
establecen entre sí. Igualmente lo son los efectos o letras,
en su mayor parte provenientes del gobierno para ser pagados a las
pocas semanas. Estos son considerados como líquido, ya que
son fácilmente convertibles en dinero efectivo (a través
del Banco de España, y cuyo proceso permite, como veremos,
convertir números en líquido). Las inversiones o fondos
públicos son títulos de crédito de primerísima
clase (normalmente suscritos con el estado). Y finalmente en el activo
están los avances, es decir, los préstamos y anticipos
que son la parte más lucrativa del negocio bancario.
En
el pasivo están todos los depósitos bancarios (simples
números) que forman las cuentas corrientes y los depósitos
a plazo fijo.
En
la distribución del activo es donde se consigue maximizar el
beneficio. Por un lado los banqueros quieren el mayor beneficio y
lo buscan con el aumento de los fondos públicos y los préstamos
o anticipos, ya que con ellos se obtiene el mayor provecho (cobro
de interés de un dinero prestado que no tienen), puesto que
consisten únicamente en abrir depósitos (creación
de crédito); Por otra parte, el banco tiene la obligación
de garantizar a sus clientes el efectivo y, por tanto, tiene que cuidarse
de que sea capaz de cubrir las demandas de efectivo de los depositarios
(no obstante, hoy en día la demanda se disminuye artificialmente
con el masivo uso de tarjetas de crédito y cheques) y por ello,
han de mantener un sensato margen de liquidez.
El
sistema de depósitos permite a los bancos prestar un "dinero"
que no está cubierto, salvo en una pequeñísima
parte, por dinero efectivo o dinero en billetes que emite el Banco
de España. Es decir, pueden prestar dinero que no tienen o
que lo han creado de la nada, simplemente abriendo un depósito,
mientras cobran interés por ese dinero. Se calcula que los
bancos comerciales prestan -en todo el mundo- en una relación
media entre capital (dinero que el banco dispone en efectivo) y préstamos
(dinero en depósitos a disposición del cliente) de 1/20,
es decir, por cada 20 pesetas prestadas sólo 1 es poseída
en realidad y las otras 19 han sido creadas de la nada.
De
lo que se deduce que, si todos los depositarios demandaran su dinero
en el mismo día, el banco no tendría dinero para pagar
a todos en efectivo. No obstante, los bancos, disminuyen la demanda
de efectivo gracias a la transferencia de dinero directamente de depósito
a depósito. El equilibrio se mantiene gracias al sistema de
"clearing" que interconecta a todos los bancos, compensando
todas la transferencias de dinero entre ellos, de forma que el dinero
efectivo no se ha de mover de su sitio, sólo los números
entre los diferentes depósitos se mueven. Por otra parte, muchas
de las pequeñas operaciones se establecen con cheques (números)
que se transfieren de una cuenta a otra, o con tarjetas de crédito,
sin necesidad de dinero efectivo. Cuando se paga con un cheque del
Banco A que es ingresado en el Banco B a cuenta de otra persona, lo
único que sucede es que se transfieren una serie de números
de una cuenta a otra. Al final de un día de transferencias
entre los dos bancos A y B se compensan las cifras, con lo cual el
efectivo no se mueve de su sitio. Todos estos procedimientos permiten
que la diferencia entre la cantidad de dinero circulante total y la
cantidad de billetes y monedas en circulación se haga cada
vez mayor.
La
creación del dinero que estamos obligados a utilizar nos afecta
a todos los usuarios de esa moneda (seamos o no clientes de los bancos),
y cuando este privilegio se mantiene en exclusiva por un grupo de
instituciones privadas esto es un robo. Los bancos al poder crear
más moneda son los principales causantes de la inflación.
Si aumentáramos la cantidad de moneda en circulación
al doble sin aumentar la cantidad de productos de un modo equivalente,
no nos convertiríamos en doblemente ricos, ya que al competir
por los mismos bienes los precios se doblarían. Esto es lo
que significa un 100% de inflación, es decir, un 100% de devaluación
de la moneda o un aumento del 100% en los precios. La inflación,
que producen los bancos, fuerza al ahorrador a tener que protegerse
de la devaluación, que -en la mayoría de los casos-
buscará refugio en algún banco, el cual con este nuevo
ingreso producirá más inflación. La inflación
atrapa el dinero en el sistema bancario y es el mejor incentivo del
banco para captar depositarios.
Los
gobiernos, no obstante, ejercen ciertos controles en un intento de
limitar la inflación, pero la experiencia desde hace medio
siglo hasta hoy, es que una vez tras otra, los bancos han encontrado
más hábiles y sofisticados caminos para evadir estos
controles. De esta forma se ha establecido una titánica lucha
entre ministerios de economía y banqueros por conseguir los
unos restringir y expandir los otros la relación entre préstamo
y capital. La historia nos dice que los banqueros siempre han ganado.
Han sido más habilidosos en ocultar sus cuentas que los funcionarios
en descubrirlas. ¿Cómo evaden los bancos los controles
estatales?
El
primer lugar, la capacidad de los bancos para expandir sus préstamos
y la posesión de otros activos rentables está limitada
a la necesidad de adquirir efectivo y otros activos líquidos
(como los efectos del gobierno). Como el Banco de España es
quien produce los billetes y las monedas, éste es el primer
recurso de limitación del líquido que tiene el estado
para controlar a los bancos, pero desgraciadamente no es suficiente
por varias razones:
1]
Las "operaciones de mercado abierto" (con la gente directamente)
permiten la compra de bonos del estado por parte de clientes con la
simple extensión de un cheque en favor del gobierno, que conduce
en última instancia a una reducción de los depósitos
de reserva con el Banco de España. ¿Cómo? El
Banco de España, como todos los demás bancos centrales,
tienen "el compromiso" de asistir a los bancos comerciales
en caso de apuros (ésta es la razón histórica
de su origen). De esta forma, cuando los bancos pasan apuros por un
exceso de préstamos, el Banco de España compra parte
de los efectos del estado a corto plazo que los bancos poseen, de
modo que aumentan inmediatamente sus niveles de reservas. Esto quiere
decir que pueden utilizar efectos bancarios que han comprado con sus
depósitos (números venidos de la nada) para incrementar
las reservas, con las que pueden incrementar sus depósitos
de nuevo. Así, el círculo queda cerrado: El banco puede
producir cuanto dinero le plazca mientras que el estado se endeude
(como ha venido sucediendo continuamente en los últimos años).
Por tanto, los funcionarios que pensaban que con un control en el
nivel de efectivos (billetes del Banco de España) podrían
controlar el préstamo del banco vieron que no es así,
con lo cual tuvieron que tomar nuevas medidas.
2]
Ante la ineficacia del control del efectivo aparece un segundo nivel
de control igualmente ineficaz, que es el obligar a los bancos a tener
una porción o "cociente de liquidez". El "cociente
de liquidez" obliga a guardar una cierta proporción entre
activo líquido con respecto a los activos de inversiones o
fondos públicos y préstamos. Al mismo tiempo el gobierno
trata de controlar su endeudamiento a corto plazo y limitar la cantidad
de efectos del estado. Pero el "compromiso" del Banco de
España para proteger a los bancos privados comerciales, rompe
con el control ya que los bancos en apuros se ven obligados a vender
los efectos del estado (que habían comprado con depósitos),
y mientras el estado siga endeudándose, el Banco de España
se ve obligado a continuar su "compromiso" para evitar una
crisis bancaria.
3]
Otro tipo de control ha sido la obligación de hacer "depósitos
especiales" al Banco de España que no son considerados
como reservas y que por tanto no sirven para expandir los depósitos
bancarios. La respuesta de los bancos ha sido incrementar su liquidez
atrayendo con pago de intereses elevados depósitos a plazo
fijo que luego ellos pueden expandir. Con lo cual, el problema de
la excesiva circulación de dinero se agrava aun más.
4]
Otros sistemas provienen de ciertas limitaciones sobre estos depósitos
a plazo fijo pero que, como en las otras ocasiones, cuando las medidas
llegan para solucionar el problema anterior el banquero ya ha diseñado
un nuevo agujero por donde escapar.
Estas
limitaciones, junto a una "petición directa" a los
banqueros privados para restringir la cantidad y el tipo de préstamo
en que lo producen, han sido las más usuales medidas llevadas
a cabo por los estados. La moda de las tesis monetaristas que sugerían
el ajuste por el recorte de la demanda estatal -con una restricción
de sus deudas-, y de la demanda privada -con una elevación
del tipo de interés al que el Banco de España está
dispuesto a prestar, de forma que tiende a influenciar el alza de
los tipos de interés de las entidades bancarias-. Pero las
tesis monetaristas también han resultado más eficaces
en la teoría que en la práctica:
•
Primero, porque los estados, incluido España, no han dejado
de endeudarse en los últimos años, con lo que los bancos
han multiplicado sus ganancias y la moneda en circulación.
•
Segundo, porque la elevación del tipo de interés ha
incrementado los depósitos a plazo fijo con los cuales los
bancos también multiplican sus ganancias y la moneda en circulación.
Las
nuevas limitaciones surgidas han fracasado en cada uno de los casos,
ante los nuevos y avispados métodos de préstamo que
los bancos han creado para evitar los controles. Así, se han
creado instituciones bancarias paralelas o secundarias que evaden
el ámbito de los controles. A un nivel personal están
las compañías de tarjetas de crédito, que permiten
incrementar los limites de préstamo cuando al banco le resulta
difícil conceder más anticipos. Pero para las empresas
las posibilidades son incluso mayores, ya que sus peticiones de financiación
pueden ser desviadas a otras subsidiarias en el extranjero, o pueden
hacerse en forma de letras a corto plazo. Otro modo de evasión
de controles es la llamada "desintermediación", con
ella el banco coloca juntos a dos clientes, uno que quiere prestar
y otro que quiere recibir, y cobra su comisión. El dinero termina
en el banco, porque no tiene otro sitio donde ir, pero el préstamo
no se refleja como tal en la contabilidad.
Los
bancos son los privilegiados de este sistema. El modelo constitucional
moderno (heredado de la revolución francesa) ha servido, no
casualmente, como plataforma del desarrollo bancario. Todas las constituciones
establecen contractualmente el monopolio monetario sin el cual el
negocio bancario moderno no podría funcionar. El peso racionalista
y la complicidad de políticos y economistas han transformado
el antiguo poder estatal (recaudar militarmente los impuestos) en
una grotesca máquina de control sometida al privilegio de los
bancos. La dialéctica de derecha / izquierda, que ha alimentado
las vivas emociones de varias generaciones de europeos, se revela
como una palpable farsa que permite que este sistema siga funcionando.
Capitalismo y socialismo son esencialmente idénticos (cada
día es
más evidente): Estatistas y usureros. Esperar que el estado
vaya a abolir los bancos parece improbable. La única salida
de esta trampa depende de la voluntad de una generación de
personas que exijan el restablecimiento de su legítimo derecho
de elegir la moneda con la que quieren comerciar y abolir la usura.